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Desglobaliza: ideas contra el neoliberalismo y la globalización

Apuntes sobre globalización, ecología y medio ambiente, libre comercio, feminismo, Unión Europea, medios de comunicación, etc.

El negocio del clima. La privatización del aire y la mercantilización de la atmósfera por Chusa Lamarca

Si alguien nos hubiera contado hace 30 años una historia absurda arguyendo que era posible privatizar el aire, nos hubíeramos reido a mandíbula batiente con tamaño disparate ¡Y como no carcajearse imaginando que era posible la compraventa de contaminación a la atmósfera! Pero como afirma el dicho, la realidad siempre supera a la ficción y hoy ni siquiera nos hubiéramos extrañado de que Gregorio Samsa, el viajante de comercio metamorfoseado en insecto por Kafka, no fuera un personaje de ficción, sino el resultado de una patente.



El mercado del carbono

A pesar de los acuerdos sobre cambio climático -Protocolo de Kioto y subsiguientes convenciones-, que establecieron reducir las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles -petróleo y carbón utilizados en el transporte y la industria- por ser los causantes directos del calentamiento climático, cada año que pasa se liberan a la atmósfera 6.000 millones de toneladas de carbono, más de las dos terceras partes de las cuales proceden de los países del Norte. En su mayoría se trata de emisiones de "lujo" ya que si se siguieran criterios de equidad para estabilizar o reducir las emisiones totales serían precisamente los países del Norte los que deberían rebajar sus emisiones de forma considerable, además de igualar las emisiones per cápita a nivel mundial.

Sin embargo, la realidad es que los países sobredesarrollados y las grandes potencias no están por la labor de disminuir el uso de combustibles fósiles, sino que pretenden aumentar sus emisiones de CO2 a toda costa y se sirven de múltiples ardides como los llamados mecanismos de flexibilidad, entre los que se encuentran la compraventa de emisiones o la llamada compensación por depósitos de carbono. Ya existe un mercado de emisiones que permite a las empresas que contaminan por debajo de cierto nivel, vender créditos de contaminación a empresas más sucias. Se trata del establecimiento de un nuevo derecho liberal: el derecho a contaminar. EE.UU. apoyado por Japón, Australia, Nueva Zelanda y Canadá, defiende el derecho ilimitado a la compra de cupos de emisión a otros países y ha llegado a un acuerdo de compra con Rusia, país que, como otros países del Este de Europa, puede volver a los niveles de emisión que tenía en 1990, antes de desmantelar gran parte de su industria. La UE, por su parte, propone estos mismos mecanismos pero con el límite de que se utilicen sólo para un 50% de las reducciones acordadas en Kioto (que obligaban entre el año 2008 a 2012 a reducir una media del 5,2% para los 38 países industrializados, con respecto a los niveles de 1990). Se ha estimado que el mercado del carbono mundial podría alcanzar un volumen de 30.000 o 40.000 millones de dólares al año. ¡Un sustanciosísimo negocio!

Existen ya al menos 5 fondos de inversiones de carbono, uno de ellos ha sido puesto en marcha por el Banco Mundial. El PCF -Prototipe Carbon Fund ó Fondo Prototipo de Carbono- no está compuesto de acciones, sino de toneladas de carbono. Sirve para proyectos que implican créditos de gases de invernadero, con un total de unos 800 millones de dólares. Los inversores serán recompensados con los créditos o licencias correspondientes para emitir una cantidad equivalente de carbono a la atmósfera y podrán utilizar estos créditos para mantener sus propias emisiones o venderlos a empresas o países que no quieran reducir las suyas. Empresas públicas de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia y grandes empresas como la petrolera British Petroleum y la firma Mitsubishi se han comprometido en este fondo. Algunos economistas prevén que el mercado del carbono le reportará grandes ganancias al BM para que siga financiando megaproyectos contaminantes de energía en los países “en desarrollo.” No olvidemos que los préstamos otorgados por el Banco Mundial para proyectos de energías renovables sólo representan el 8% de sus créditos para el sector energético.

La industria nuclear ataca de nuevo

Actualmente y con la excusa del cambio climático, surgen nuevos proyectos basados en la sustitución de combustibles fósiles por la energía nuclear como una solución a la problemática del calentamiento global. Todos estos proyectos están pensados para los países de la Periferia, porque en los países del Centro existe una notable contestación social ante este tipo de energía. Sin embargo, recientemente están surgiendo nuevos defensores de la industria nuclear en los países centrales y muchos de ellos se están replanteando su moratoria nuclear debido a la presión de la industria.

Pero a pesar de lo que afirmen estos nuevos adalides del isótopo, la energía nuclear no es una energía limpia (origina residuos y contaminación radiactiva, es cara y peligrosa, facilita la proliferación de armas nucleares e, incluso, el ciclo del combustible nuclear emite también gran cantidad de CO2), por lo que no debería formar parte de la solución al cambio climático ni a otros problemas ambientales.

Países como Francia, Reino Unido, Finlandia e incluso España pretenden lograr así sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero buscando que la financiación de nucleares se incluya entre los mecanismos de compraventa de emisiones bajo el denominado eufemísticamente mecanismo de desarrollo limpio. Si el llamado mecanismo de ejecución conjunta se lleva a cabo entre países desarrollados, por el contrario, el mecanismo de desarrollo limpio se realiza entre un país pobre y uno rico, con la excusa de ayudar a que el país pobre alcance el desarrollo sostenible.

El presidente del gobierno anterior, Jose María Aznar, realizó un viaje a China acompañado de un séquito de empresarios españoles cuyo resultado fue la suscripción, por parte del gobierno español, de un acuerdo de cooperación nuclear con fines pacíficos con China en el que participará la empresa española Equipos Nucleares SA, asociada a otras empresas multinacionales estadounidenses y japonesas. Y el presidente actual, Rodríguez Zapatero mantiene una postura ambigua. El cierre de la central nuclear de Zorita se debe a su obsolescencia, pero el gobierno no se pronuncia sobre el futuro de Garoña, cuyo permiso de explotación vence en 2009 y Petronor ya ha anunciado que pedirá una prórroga.

Los sumideros de carbono y el mecanismo de compensación

Otro de los mecanismos, la llamada compensación de emisiones consiste en seguir liberando CO2 a la atmósfera siempre que se contrarreste con la plantación de árboles o de distintos tipos de cultivos agrícolas para que constituyan sumideros de carbono. Un sumidero es un ecosistema capaz de absorber más CO2 del que emite, actuando como una trampa de carbono. Así, sumideros de carbono son, por ejemplo, el mar y la vegetación terrestre. Sin embargo, aumentar los sumideros de carbono no es lo mismo que reducir el nivel de CO2 que se expulsa a la atmósfera. La emisión que se ahorra corresponde a un combustible fósil que permanece en forma segura bajo tierra, sin pasar a la atmósfera. Pero las capturas de CO2 por parte de un bosque, por ejemplo, además de ser muy difíciles de medir, son un fenómeno que puede ser fácilmente reversible si se produce un incendio o se degrada dicho bosque.

El mecanismo de compensación de emisiones permite que cualquier industria que emita millones de toneladas de CO2 u otros gases de efecto invernadero, se considere que emite la misma cantidad que un campesino, con la única condición de que se dedique al monocultivo de plantaciones forestales (eucaliptos, pinos y otras especies de crecimiento rápido). Esta concepción descabellada implica, además, que quien tiene derecho a utilizar la atmósfera, puede igualmente utilizar más recursos, tales como tierra, agua y trabajadores para plantar árboles y explotarlos.

Además de este abuso en la apropiación de recursos por parte de los países y de las industrias del Norte o de los perjuicios que sobre el suelo y la biodiversidad y el impacto social que sobre las comunidades locales suelen causar los monocultivos forestales, la realidad es que no existen evidencias científicas que prueben la eficiencia de las plantaciones forestales en materia de fijación de CO2 por lo que el mecanismo de compensación, además de ser injusto e inmoral no tiene ninguna justificación ecológica. Cuando mueren los árboles vuelven a emitir CO2.

En octubre de 1999 un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) fue más lejos al llegar a la conclusión de que si la Tierra se calentase, este tipo de plantaciones llegaría incluso a liberar la mayor parte de su carbono a la atmósfera, por lo que promoverían el calentamiento global en vez de disminuirlo.

La privatización de la atmósfera

El protocolo de Kioto y los posteriores acuerdos sobre cambio climático (Buenos Aires, Bonn...) no sólo suponen un cambio cosmético en cuanto a reducción de emisiones, sino que han abierto la puerta a mecanismos de privatización y mercantilización de la atmósfera. La lógica de estas medidas consiste en la “racionalidad” económica basada en que es mejor disminuir las emisiones allí donde sea más barato (es decir, en los países del mal llamado Tercer Mundo, por lo que los países ricos pueden seguir emitiendo). Los grandes beneficiarios con el comercio del clima no sólo son las grandes transnacionales del Norte: las empresas energéticas, forestales y de celulosa, las grandes constructoras, la industria del automóvil y las financieras, sino también las Agencias Multilaterales como el BM y otras Agencias de la ONU. Incluso algunas entidades ambientalistas están participando en el pastel. La UNCTAD ha contribuido a crear la Asociación Internacional para el Comercio de Emisiones, en la que participan unas 60 empresas transnacionales y grandes ONGs de medio ambiente. En esta organización, que ya ha empezado a reunirse para negociar el "aire caliente", también participan empresas españolas como Endesa y Riotinto.

Emisiones made in Spain

A pesar de que la Unión Europea, de acuerdo con el firmado Protocolo de Kioto, se comprometió a reducir sus emisiones conjuntas un 8% en el período 2008-2012 respecto a 1990, y de que a España le correspondió un aumento del 15% en el reparto europeo, la actual política energética y de transportes que propicia el libre comercio, el hiperconsumismo y la maximización de beneficios por parte de las grandes empresas del automóvil, del petróleo, las grandes constructoras y las eléctricas, ha hecho que nuestro país se convierta en un paradigmático ejemplo de cómo se incumplen las ya de por sí raquíticas e insuficientes medidas de reducción firmadas en Kioto. No se han publicado cifras oficiales, pero según los últimos cálculos, las emisiones españolas del principal gas responsable del calentamiento terrestre, el dióxido de carbono de origen energético, crecieron un 4,41% en 2005 respecto a 2004, y son un 61,97% mayores que en 1990 (sin incluir los sumideros). En total, las emisiones de CO2 han aumentado un 52,88% desde 1990. España es el país industrializado que más ha aumentado sus emisiones, está entre los 20 países más emisores del mundo y sus emisiones superan en más del 50% la media mundial.

Conclusión

Los mecanismos de compraventa de aire sucio y de comercio de emisiones suponen una nueva vuelta de tuerca hacia la mercantilización y privatización de todos los aspectos de la vida. El derecho a un aire limpio, a un medio ambiente adecuado y a un clima saludable, debe primar sobre cualquier interés económico. No podemos olvidar que existe una correlación directa entre el actual modelo capitalista globalizado que sólo persigue el crecimiento económico mediante la expansión y ampliación de los mercados, y el aumento de las emisiones de CO2, principal causante del cambio climático. Con el clima y la salud no se negocia.

Enlaces:

    - Ministerio de Medio Ambiente: Cambio climático, qué es y cómo nos afecta. http://www.mma.es/oecc/ccquees.htm
    - Oficina Española para el Cambio Climático: http://www.mma.es/oecc/
    - IPCC. Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. http://www.ipcc.ch/
    - Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climatico. http://unfccc.int/
    - Grupo Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático. La capatación y el almacenamiento de dióxido de carbono, 2005. http://arch.rivm.nl/env/int/ipcc/pages_media/SRCCS-final/IPCC%20Sp.pdf
    - CCOO. Evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero en España (1990-2005). http://www.ccoo.es/publicaciones/0604_emisiones.pdf

Chusa Lamarca

Referencias

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